Un interesante artículo que iremos compartiendo en varios capítulos.
El tamaño
Lo único que preocupa de todo este asunto a la inmensa mayoría de la población mundial masculina. Bueno, la mitad heterosexual femenina también tiene que decir algo al respecto, aunque muchas se hagan las suecas. O las enrolladas. «No, si da igual». «Si lo importante es saber usarla»... Mentiras piadosas. Pero mentiras. Llegados a este punto, incluso al sexólogo o sexóloga más políticamente correcto se le ve el plumero. A la hora de disfrutar del sexo, el tamaño del pene es algo así como el complemento circunstancial, sea de lugar o de modo. Pero como el sintagma nominal sea grande... todo es admiración, parabienes y, de un plumazo (o mejor, de un p...azo), a todo el mundo se le olvidan los buenos propósitos. Aquello de que el órgano sexual humano por antonomasia es el cerebro no deja de ser literatura




